Llega esta semana a los cines la comedia Socios por accidente y José María Listorti se explaya seriamente sobre su debut cinematográfico como comediante.
Más difícil que encasillar a José María Listorti
en algún lado. ¿Locutor? ¿Humorista? ¿Imitador? La carrera que ha
forjado -a la sombra de Marcelo Tinelli al comienzo, de manera autónoma
después- está signada por una búsqueda constante. Con el inminente
estreno de Socios por accidente, película que protagoniza junto a Peter
Alfonso, es una muestra más de ese derrotero permanente por las
distintas expresiones. ¿Ser multifacético es bueno? Listorti lo explica
así: "Ser multifacético es bueno. Me gusta poder hacer una revista con
Moria, o una comedia en el teatro, o en tele hacer un programa de
espectáculos, o ponerme una máscara para imitar a Capitanich y a Macri.
Me siento cómodo y me divierto haciendo cámaras ocultas, de todo". La
trama de Socios por accidente es simple, José María es
un traductor de ruso, separado y con una hija que ve bastante poco. Su
máxima aspiración es conseguir una complicidad con su hija, que siente
más admiración por su padrastro (Peter Alfonso)
que por su progenitor. Alfonso tiene un trabajo encubierto, es agente
de Interpol. Listorti es un clown, un antihéroe al que todo le sale mal
pero tiene suerte.
-¿Cómo es tu incursión en el cine?-Estudié
actuación con Alejandra Boero durante tres o cuatro años. Pero la mejor
manera de aprender a actuar es actuando. La teoría es muy linda, pero
los pingos se ven en el escenario. Fue un proceso largo que arrancó en
2010 con la hoja en blanco, hasta que nos empezamos a juntar con gente
de cine que sabe, gente que entiende qué es un guion de cine y que
adaptaron la historia que teníamos. Estuve en el proceso del guion desde
el primer momento. La idea estaba buena, pero la tele no tiene nada que
ver con el cine y eso fue todo un aprendizaje. Ensayamos tres meses
antes en la casa del director, recién entonces arrancamos.
En idioma originalSocios por accidente
es una comedia familiar con gags y situaciones que ponen a prueba a los
protagonistas. El padrastro y el padre se ven envueltos en una
persecución criminal a mano de la mafia rusa. ¿Dato curioso? Listorti
tuvo que aprender los parlamentos en ese idioma para poder componer su
personaje.
-No hay forma de que lo que hablás en la peli sea ruso en serio...-¡Sí!
Estudié ruso dos meses para sacar los parlamentos. Nos rompimos el orto
para lograrlo. Yo no quería sanatear, quería actuarla en serio y
mostrar que estaba todo preparado, que había mucho laburo detrás. Todas
las escenas donde hablo en ruso se hicieron con una profe que me iba
corrigiendo. Quería que quedara perfecto. En la película también trabaja
en un rol secundario la modelo Ingrid Grudke en el papel de mercenaria.
Su aparición es fugaz, pero bastante bien lograda. Para Listorti, tanto
el caso de Ingrid como el de Peter Alfonso acaba siendo una revelación.
"Para el papel de Ingrid pensábamos en una actriz rusa en serio -cuenta
José-, pero de repente saltó el nombre de Ingrid, la llamé y estuvo
encantada. No es rusa, pero dio con el papel muy bien", resume. Vientos de cambio
Parece haber un resurgimiento de la comedia cinematográfica argentina.
Tal vez sea la respuesta a una tendencia más global, ya que la pantalla
grande apuesta por este género con mucho vigor de un tiempo a esta
parte. En nuestro país hay también una aparente necesidad de reinventar
esa fórmula que en los años '80 fue una apuesta fuerte: Bañeros,
Tiburón, Delfín y Mojarrita, Olmedo y Porcel.
En este sentido, para Listorti el gran cambio radica en el lenguaje
cinematográfico que se combina con las técnicas fílmicas actuales: hay
más tecnología, mejor producción, más cuidado estético. Aunque, destaca
el actor, lo importante sigue siendo la historia. "El humor en el cine
argentino está vapuleado. Nosotros no queríamos hacer una berretada.
Queríamos hacer una película bien, a eso se lo planteamos a los
directores desde el comienzo", dice. -Venís de un ámbito televisivo donde la cintura y la improvisación son tu fuerte, ¿acá pasa lo mismo?
-No. En el rodaje no improvisamos nada, todo estaba pautado con los directores antes. En el cine no podés proceder como en la tele, no te podés mover como quieras porque te vas de foco, por ejemplo. Si bien no miramos para otro lado y no esquivamos la tradición, quisimos hacer una cosa moderna. La estética está cuidada, hay planos aéreos desde helicópteros. Los pibes hoy en día tienen acceso a muchas cosas, en el celular ven un video y ven una cosa estética que antes no veíamos. La prioridad uno era que la película dé linda. Nos fijamos mucho en los detalles. De todas maneras yo le tenía miedo a la parte técnica. Hay una parte que transcurre en la selva misionera. Nos bajamos en una ruta y caminamos 400 metros dentro de la selva. Ahí no podés ir a un quiosco a comprar pilas. Si no tenés todo preparado, se te clava el rodaje.
Las figuras de Alfonso y Listorti están muy asociadas a cierto tipo de televisión, a determinado tipo de apuesta en la pantalla chica. Indudablemente, el salto en este sentido es mayúsculo. Listorti asegura que no se apoyan en esa complicidad con el público que ya los conoce: "Nosotros vamos a conquistar al público que piensa que no podemos hacer algo así. Me puse al hombro la peli porque quería algo que me dejara conforme". Una de las inquietudes de Listorti es llenar ese espacio vacío en materia de comedia actual con fuerte base en la dupla de héroe y antihéroe.
"Y para hacer eso tuvimos que prepararnos bastante -comenta-. Mirá, por ejemplo, en el primer día de ensayo tenía un parlamento y el director me preguntó que qué estaba haciendo, me preguntó si yo me pensaba mover así cuando filmáramos. Yo estaba acostumbrado al teatro, con movmientos exagerados para que te vean los del fondo. El tipo me dijo que no, que no me moviera tanto porque el espectador iba a salir mareado o vomitando. La primera lección fue que en el cine tenés que hacer reír con la mirada".
Socios por accidenteComedia. Argentina (2014). Dirección: Fabián Forte y Nicanor Loreti. Con José María Listorti, Pedro Alfonso, Anita Martínez e Ingrid Grudke. Apta para todo Público.
NOTA: vos.lavoz.com.ar
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