martes, 15 de julio de 2014

Entrevista a Fabián Forte y Nicanor Loreti, directores de Socios por Accidente

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Ante el inminente estreno de Socios por Accidente, los directores Fabián Forte, realizador de La Corporación, y Nicanor Loreti, director de Diablo, fueron entrevistados por A Sala Llena sobre esta comedia de aventuras. 

¿Nos podrían contar para A Sala Llena cuál es la trama de la película?
Fabián Forte: Matías (José María Listorti) es un traductor de ruso. Traduce películas, vive con su hija y está recientemente separado. Él tiene una relación muy mala con su ex y ella está saliendo en este momento con Rody (Peter Alfonso), con quien Matías tiene una competencia muy fuerte.
Nicanor Loreti: Rody, el personaje de Peter Alfonso, es un súper agente de Interpol y Matías es un nerd traductor de ruso. Así surge la pica entre ambos.
FF: Por error Matías se ve envuelto en una aventura de espionaje internacional junto con Rody. La película es esta aventura que ellos tienen que sobrellevar, superar, a pesar de ser el agua y el aceite, para llegar con vida a sus casas.
¿Cómo se desarrolló la relación entre el guión y la dirección?
NL: Básicamente el guión estaba escrito. Lo que hicimos fue trabajarlo mucho con el guionista y después con los actores para lograr que se de una química. La película es un film de “pareja despareja”, donde uno es el canchero y el otro un “aparato”, como 48 Horas, ese tipo de películas de los ochenta. La idea fue laburar entre todos para ver qué se le podía sumar para construir personajes queribles que se desarrollen a lo largo de la historia, que no solo sea el desarrollo de acciones. Lo que pasa con un guión cuando lo lees en papel es que las acciones se suceden una tras otra, pero en la película tienen que desarrollarse orgánicamente.
FF: El guión ya estaba escrito pero a medida que ensayábamos con José María y Peter se generaban gags, chistes o diálogos distintos y teníamos la libertad de poder meter eso que surgía.
NL: Sobre todo en muchos diálogos en el papel se ven bien pero cuando lo vas leyendo los actores te dicen que ellos no lo dirían de tal manera o que jamás dirían estas cosas o que esto otro parece inverosímil, entonces vas reescribiendo sobre la marcha mientras vas ensayando. Cuando llegas al rodaje eso ya está aceitado. Los ensayos contribuyen mucho a esta dinámica.
FF: Hubo mucha libertad incluso a la hora de crear sobre el guión ya escrito. En el tercer acto de la película hay una secuencia en la que nosotros pudimos reescribir bastante. Fue un proceso en el cual tuvimos mucha libertad como directores.
¿Hubo alguna idea previa de homenajear a las “duplas desparejas” de los ochenta o surgió espontáneamente?
FF: En el guión ya estaba la base de eso, era una buddy movie. Ves el guión y era eso. Lo que hicimos fue despegar de las referencias que nos gustan como idea general para avanzar y crear nuestras propias imágenes.
NL: A mí eso me surge solo porque las buddy movies me gustan muchísimo. Mi película anterior, Diablo, es una buddy movie y lo que me gustaba de ésta es que está al revés. En general en estas películas el protagonista es el canchero y le ponen al nerd. Acá es al revés. El nerd empieza como el protagonista, entra en la aventura del otro y eso fue muy divertido.
¿Cómo fue trasladar el mecanismo de Hollywood de “pareja despareja” a la idiosincrasia argentina?
NL: Eso es todo un tema. Te pongo un ejemplo. Eso me pasaba en el Colegio. Yo fui a un curso donde tenía a unos compañeros que habían repetido varias veces y pegabas onda con los que estudiaban, decías “este sabe todo y voy a aprender un montón de cosas a su lado”. Acá se podía aplicar eso también. Por un lado, aparecía la oportunidad de este tipo que no sale de la casa de tener un poco de calle.
FF: En el guión la relación ya estaba. Estaban muy bien escritos los diálogos y las acciones. Nuestro trabajo fue resolver las escenas. Hay escenas que eran muy complejas y nosotros estábamos con el límite de tiempo y de dinero como en toda película, entonces teníamos que usar nuestra creatividad y nuestro oficio para resolverlas. Nuestro trabajo como directores no era reinterpretar el guión, sino resolver las escenas que el guión proponía. El guión era muy concreto. Lo que sí pasaba era que agregábamos ideas nuestras que surgían a partir de la química de los personajes.
NL: En el guión ya está definido que Rody es un personaje absolutamente argentino, es un chanta, tiene dos caras, chamuya a la mujer, tiene mucha labia y eso ya estaba en el guión. No había un lenguaje hollywoodense. Lo que la película tiene de Hollywood es que es bastante grande y transcurre en muchas locaciones. Uno está acostumbrado a una película nacional más chica. Acá van a Misiones, vuelven en avión, etc.
FF: Tiene todos los ingredientes del cine americano. Diferentes lugares, día, noche, persecución en moto. Todo lo que tenés en una película de acción norteamericana.
NL: Cuando nosotros escribimos una película tenemos en general muchas consideraciones de producción. No vas a poner un helicóptero, un avión o la selva. Todas esas cosas parecen un delirio. No se pueden filmar. En una película que ya viene escrita, que otra gente produce, confías en esas personas y todo este tema se resuelve.
¿Cómo fue organizar la logística y pensar una película tan grande?
FF: Yo me sentí toda la película muy cómodo. También tenemos un equipo técnico que es un lujo. Todas las cabezas de equipo han trabajado en muchísimos películas, por lo cual nosotros pudimos plantear un esquema de trabajo hasta que se llegó a un nivel de organización muy groso.
NL: Realmente desde el principio sabíamos que para que todo funcione teníamos que confiar en el sistema de producción que ya estaba armado. Ellos nos decían de ir a filmar a Misiones y estaba todo listo y funcionó. Algo que nos ayudó mucho y que para mi fue muy nuevo fue tener efectos por computadora que quedaron muy bien y tuvimos mucha confianza en eso. Vos filmas con un fondo verde pero después sabés que ahí van a aplicar algo que si no está bueno te querés matar.
FF: El asesor de rodaje nos decía cómo debían ser tomadas las escenas para después trabajar en 3D. Para cada secuencia donde había que aplicar efectos 3D teníamos gente asesorándonos sobre el proceso.
¿Cómo es la diferencia en el cine argentino entre trabajar en una película más chica, como La Corporación, y una película mainstream como esta?
FF: La Corporación es una historia que me nació de las entrañas a mí. Es una historia que yo escribí, entonces los hilos ya los conocía. Acá  te enfrentas al trabajo de otro, de un escritor que escribió un guión, hay que readaptar las ideas propias a las del guión y trabajar para lograr esa historia. El desafío está en lograr el humor, la comicidad que esa historia tiene y ahí confías en tu instinto y en los actores que tenés. La historia fue escrita para José María, él es el humorista, y confiamos mucho en él. Nosotros también metimos muchos gags visuales para complementar el humor de los diálogos y el humor corporal de José María.
NL: Visuales y de sonido.
FF: Y de montaje también, incluso.
¿Cómo se fue trabajando la química entre los actores, ustedes y el guión?
NL: La construcción de esa química fue en los ensayos. Ahí es donde te vas conociendo realmente. Cuando llegas al rodaje esa calidez ya existe.
FF: Nosotros tratamos de que haya márgenes para que los actores también puedan improvisar un poco. Lo que intentamos propiciar es la química entre los actores principalmente.
NL: Siempre hay que tener mucha confianza en los actores.
FF: A veces el guión son solo palabras en un papel. Después tienen que ser dichas, apropiadas por los actores para se sientan cómodos al decirlas. Nosotros tenemos el oído abierto para que los diálogos suenen en el oído del espectador, que no parezca un texto escrito, más en esta película que es orgánica y cómica.
Cuando vieron la película ya editada, ¿qué pensaron respecto del resultado final?
NL: A mí me gustó mucho la película. Ya terminarla y que esté buena es un trabajo gigante. Cuando terminamos el rodaje nos dimos cuenta de que estaba bien. En lo que respecta al equipo técnico, el montajista por ejemplo había laburado con (Juan José) Campanela y es un muy buen editor, el sonidista es muy bueno también. Cuando terminás el rodaje ya sabés que lo que filmaste está bueno, el resultado va a ser bueno. La película la vimos 30 veces. Cuando la vimos terminada con el sonido, ya sabíamos que estaba buena, que solo le íbamos a sumar cositas.
FF: La película se destruye, se desarma en pequeños átomos y después se vuelve a reconstruir. El resultado es algo muy cercano a lo que nosotros teníamos en la cabeza y además se sumaron los valores técnicos, como el sonido, la corrección del color, que estaba por fuera de lo que nosotros veíamos. El resultado final de la película nos gusta muchísimo, creemos que es muy divertida. Es una hora y media muy ágil.

NOTA: asalallena.com.ar

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